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ENTRE LA FASCINACIÓN Y LA INCERTIDUMBRE: LA IA YA ESTA AQUÍ


No es el futuro. No estamos en Terminator. No es ciencia ficción. No es algo que viene. La inteligencia artificial ya vive en tu bolsillo, en tu pantalla, en las billeteras virtuales,etc. Ya está entre la gente que la mira con incertidumbre, quienes sienten rechazo y quienes ya chatean más con Chat GPT que con amigos, familia ,personas. Ya hay entre nosotros gente que incluso asegura "hacer terapia con una IA" o un famoso comunicador de la TV Argentina que crea comerciales enteros con IA y asegura que en un futuro las películas ya no se haran con actores.


Lo que nunca imagine

Hace poco vivi una experiencia que no pude sacarme de la cabeza: en un curso de formación , de esos que se supone que te mueven por dentro, que te interpelan, que te hacen crecer , varias alumnas estaban entregando sus trabajos finales generados casi íntegramente por IA.

O sea,una certificación privada donde tu nota no va a un legajo o algo por el estilo, una formación centrada en el ser humano y su trascendencia , centrada en la vivencia real... y ahí estaba el atajo.


Ya teníamos filtros para la imagen. Ahora tenemos filtros para el pensamiento, según parece. Lo peor es que comencemos a dejar en modo stand by nuestros cerebros para que la IA piense por nosotros.


¿Qué queda de auténtico cuando delegamos incluso nuestra propia reflexión? No te pido que respondas en voz alta. Pero sí que te lo preguntes en serio.

No digo que usar IA sea nefasto ni una trampa en todos los contextos. Digo que hay algo muy diferente entre usarla como lo que es un herramienta y usarla como sustituta de lo que debería ser genuinamente tuyo.


Lo humano: ese lío hermoso

En medio de toda esta incomodidad, me encuentro con consultantes , más de uno que ya comienzan a llegar a sesión con la angustia de pensar que será reemplazado en su trabajo por una IA . Esto me obliga a pararme a observar con conciencia, con mente de investigadora y me encuentro con algo que me devuelve el asombro. Porque cuando uno para, respira y piensa ,pero sobre todo contempla de verdad lo que somos, no puede sino quedarse sin palabras.


Somos un grupo de células, tejidos y respuestas eléctricas que se enamoran estúpidamente, que crean arte desde el dolor, que dudan, que se contradicen, que encuentran sentido en lo absurdo. WOW. En serio. Somos un fascinante, completo y complejo milagro.


La IA puede describir eso con una precisión que asusta. Puede simularlo, aproximarse, generar texto que lo evoca. Pero no puede serlo. No siente miedo escénico antes de subir a un escenario. No llora en un auto porque una canción le pegó justo donde más dolía. No siente miedo o enojo ,ni amor. Solo está codificada para simularlo.


Esa densidad, esa mezcla imperfecta de luz y de sombras que nos hace humanos es irreproducible. Y vale la pena recordarlo, especialmente ahora.


La alianza que viene (y que ya empezó) es comprender que , más allá de algunas tareas súper rutinarias y repetitivas , solo algunas. Una IA no puede reemplazar algo tan fascinante.

La afirmación"La IA nos va a reemplazar" es tan inexacta como "la IA no sirve , es nefasta,etc". La realidad está en otro lugar, más interesante y más exigente al mismo tiempo.


El futuro que veo ,y el que creo que nos conviene construir , no es de competencia. Es de maridaje. De alianza real entre lo que la máquina hace mejor y lo que solo el ser humano puede aportar:


La IA maneja la escala, la velocidad, el procesamiento, la repetición.

El ser humano aporta conciencia, propósito, ética, criterio y presencia real.

Coincido con quienes advierten sobre que no se puede hacer terapia con una IA. Un terapeuta no puede ser reemplazado por una herramienta tecnológica,pero si puede usarla y optimizar su tiempo en cuanto a ciertas tareas , en la creación de herramientas para la terapia. El terapeuta que aprenda a usar IA , si probablemente haga una gran diferencia con el que no. El docente que la integre va a personalizar el aprendizaje de formas que antes eran imposibles. Una IA jamás podrá reemplazar eso que un buen docente da, su mirada , si inspiración, etc. El artista que la incorpore sin perder su mirada va a hacer cosas que todavía no podemos imaginar. Porque jamás la IA podrá reemplazar ese sello netamente humano en una producción pero en ese maridaje del que hablo,el artista puede llegar a espacios impensados de creación. Ahora si el terapeuta, el docente o el artista se disuelven en la herramienta y pierden su esencia... Y ya no son ellos. Es otra cosa.


La diferencia no está en si usás o no usás IA. Está en si seguís siendo vos mientras lo hacés. Está en si la usas o si apagas tu cerebro ,tu creatividad para que ella tome el lugar.


El que mejor lo entienda no será el que más tecnología use,

sino el que más claramente sepa quién es y que vea las infinitas posibilidades que se abren.

Entonces, ¿qué hacemos?

Primero, dejar de tenerle miedo o de ignorarla. Ninguna de las dos sirve. La IA ya está entre nosotros, y eso no es una amenaza ni una promesa vacía: es simplemente la realidad.


Segundo, y esto es lo que más me importa: no perder de vista lo que tenemos. Ese lío hermoso y contradictorio que somos. La curiosidad genuina. El criterio propio. La capacidad de hacernos preguntas incómodas , como las que espero haber plantado en este artículo.


Porque al final, ninguna inteligencia artificial va a hacerse las preguntas que a vos te corresponde hacerte. Puede ayudarte a organizarlas, a ampliarlas, a formularlas mejor. Pero la pregunta original, la que nace de tu historia y de tus contradicciones, esa solo puede venir de vos.


Y eso, todavía, no tiene reemplazo.


Marisela Fortuny 💎

Consultora Sistémica Neurointegrativa

Creadora Sistema Premalkimia™

 
 
 

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