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La moneda está en el aire pero vos elegís


Esta humanidad que somos está atravesada por el consumismo, el ruido y una aceleración que ya hemos naturalizado de modo casi insano. Vivimos empachados de dopamina barata, saltando de estímulo en estímulo a través de pantallas chicas, medianas y grandes. Somos una sociedad hiperconectada pero profundamente dividida por clases, ideologías y algoritmos que facturan gracias a nuestra polarización.


Y sin embargo, seguimos siendo la misma especie capaz de amar, crear, sanar, cooperar y trascender. La misma especie que encontró curas a enfermedades terminales y que logró, gracias a la ciencia y la tecnología, que la vida de millones sea más digna.


Estamos en un punto crítico. Tenemos todo para expandirnos. Pero si no redefinimos nuestro faro, vamos derecho a la implosión.


Siempre fui una idealista. Aceptarlo en la mediana edad, después de unas cuantas batallas, es casi un milagro; significa que la vida no me destrozó el alma. De chica me rebelaba cuando escuchaba : "el hombre es el lobo del hombre". Sostenía con terquedad que nuestra naturaleza es buena. Luego, la experiencia me mostró las dos caras de la moneda: la crueldad más rancia y la compasión más sublime. Más tarde aprendí que la Psicologìa Humanista postula también que el ser humano es bueno por naturaleza y posee una tendencia innata hacia el crecimiento, la autorrealización y la salud.

¿Cuál es la verdad, entonces? Ambas. La moneda está en el aire y nuestra única responsabilidad real es elegir cuál de las dos tendencias vamos a alimentar.


La pregunta que importa:

La pregunta ya no es si tenemos tecnología suficiente. La pregunta es si tenemos consciencia suficiente.


Desde la mirada del Sistema Premalkimia™, el problema central de nuestra época no es tecnológico. Es una crisis de desconexión: de nosotros mismos, de los demás, de aquello más grande de lo que formamos parte.


Premalkimia parte de una afirmación sencilla: la naturaleza esencial del ser humano es dicha, paz y amorosidad. No somos seres defectuosos intentando volvernos buenos. Somos seres profundamente valiosos que han quedado cubiertos por capas de miedo, condicionamiento, dolor y confusión.


Por eso, más que una técnica, Premalkimia propone una disciplina para el Bien Vivir.


5 Faros de Consciencia de Premalkimia:

En un mundo cada vez más disperso, Premalkimia propone cinco orientaciones fundamentales. No son conceptos: son prácticas. Son decisiones que se toman cada día.


1. Unificar cuerpo, mente y corazón

Volver al centro. Recuperar la capacidad de habitar el momento presente no como ejercicio mental, sino como experiencia integrada: el cuerpo que siente, la mente que observa, el corazón que conecta. Dejar de vivir fragmentados entre pasado y futuro para reencontrarnos con nuestra experiencia directa, completa y entera. Volver a habitar y expresar nuestra naturaleza. Nuestra verdad.


2. Apreciar

Apreciar es literalmente reconocer el valor intrínseco de algo , de alguien de todo. Podríamos decir que de cierto modo integral gratitud y reconocimiento. No como pensamiento mágico, sino como una decisión consciente de relacionarnos con la posibilidad disponible en cada instante de crear y potenciar condiciones favorables. Apreciar es un acto de rebeldía en una cultura que vive del déficit permanente.


3. Enfocar

La atención crea realidad. Aquello que alimentamos con nuestra consciencia crece. Elegir dónde ponemos el foco no es una metáfora: es uno de los actos más concretos y transformadores de nuestra vida cotidiana.


4. Diseñar el Estado de Ánimo

Asumir responsabilidad sobre nuestro estado interno. Elegir conscientemente qué emociones, conversaciones, lecturas, vínculos y experiencias alimentan nuestra mente y nuestro corazón. No como control ni represión, sino como autoría genuina de nuestra vida interior.


5. Sentir, Mover y Volver

No reprimir. No negar. No quedar atrapados. Sentir plenamente las emociones, permitir su movimiento natural sin hacer daño y regresar una y otra vez al espacio de consciencia unificada. Esta es la práctica más valiente y menos enseñada: la de soltar sin anestesia.


El camino cotidiano:

Estos cinco Faros o conductas representan la dirección, el camino consiste en desarrollar una nueva forma de estar en el mundo:


Una mente abierta en lugar de una mente rígida.

Una presencia consciente en lugar de una reacción automática.

Una relación amorosa con nosotros mismos en lugar de la autoexigencia permanente.

Una mirada integradora en lugar de la división constante.

Y una vida al servicio de algo más grande que el propio ego.


Premalkimia no busca que escapemos del mundo. Busca que aprendamos a habitarlo desde un mayor nivel de consciencia.


Porque en una época donde la inteligencia artificial crece exponencialmente, el verdadero desafío sigue siendo profundamente humano: recordar quiénes somos debajo de todas las capas de ruido.


Tal vez el futuro no necesite más datos. Tal vez necesite más amor consciente. Más seres humanos capaces de recordar que, detrás de todas nuestras diferencias, seguimos formando parte de una misma red de vida.


La moneda está en el aire. Y vos elegís qué tendencia alimentar.


Eso es exactamente de lo que trata Premalkimia.


¿Cuál de las 5 conductas sentís que necesitás activar más en este momento de tu vida?

Te leo en los comentarios.


Marisela Fortuny 💎 - Disciplinas para el Bien Vivir

Mentora Sistémica y NeuroContemplativa

 
 
 

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