
Mirarnos y vernos es el desafio."¿Qué ves?¿Que ves cuando me ves?..."dice Ricardo Mollo.
Eso...¿Qué vemos cuando miramos?
¿Lo vemos en verdad cuando lo miramos al otro? ¿Somos vistos en verdad?
Hace ya varios años que trabajo acompañando personas en sus procesos de transformación.Si algo me enseñó mi camino es que por lo general no vemos cuando miramos, solo percibimos todo a traves de distintos filtros.
Lo que nos conversamos, pensamos, las creencias que viven en nosotros, actuan como filtros que condicionan y distorsionan nuestra visión.
Cuando nos abrimos y nos disponemos a mirar sin filtros, es cuando vemos con claridad lo que debe ser visto. De alli deviene la real reconciliación. Sanar es reconciliar. No importa lo que sea :un síntoma, la relación con un otro, etc.
En muchos procesos de perdón, hay un "falso cierre". Siempre dije en mis clases y talleres que la sistémica me enseñó que nada termina si no termina bien. Y "terminar bien" , significa cerrar el tema."Cerrar" un tema , solo sucede de un modo: en paz.
A veces hablamos de perdón y todo queda en un discurso mas o menos así: "Yo soy tan buena tan buena, que entiendo que X es un ser tóxico , y entonces lo perdono" . Esto que muchas veces denominamos perdón no es mas que un confuso movimiento,lleno de ego a veces. El círculo se cierra en paz. Todo termina en paz o no termina. Por eso, esto es un proceso, será muchas veces largo y costoso depende de la situación. Pero el proceso culmina cuando puedo mirar a los ojos a esa persona a quien señalo como "el personaje hostil" de mi historia y lo puedo ver,mas allá y puedo mirarlo en profundidad. Entonces, lo veo junto a su destino y puedo mirarlo simplemente como otro ser humano con sus heridas, sus condicionamientos y sus propias luchas internas.
En ese momento, la mirada deja de ser un reflejo de los propios juicios y se convierte en un espacio de verdadera presencia. Es ahí donde acontece la reconciliación: no como un acto de indulgencia superior, sino como una comprensión profunda de la interconexión que nos une a todos.
La visión clara es esta capacidad de ver sin los velos del ego. No se trata de justificar las acciones de los demás ni de minimizar el dolor que han podido causar, sino de reconocer que, al igual que nosotros, también están atrapados en sus propias narrativas, en sus propios patrones de sufrimiento. Cuando miramos al otro desde este lugar de ecuanimidad, podemos soltar el peso del resentimiento sin forzar un “perdón” que solo esconde el conflicto bajo la alfombra. Por otro lado,también es importante comprender que cada persona es parte de una red de vínculos que lo condicionan. No hay individuos aislados, sino seres inmersos en dinámicas familiares, sociales y culturales.
Muchas veces, lo que percibimos como una agresión o una injusticia no es más que el eco de historias previas que se repiten de manera inconsciente. Al mirar con profundidad, podemos ver los hilos invisibles que conectan las acciones de los demás con su propio pasado. Esto nos permite pasar de la reacción a la comprensión, y desde ahí, tomar decisiones más conscientes sobre cómo nos vinculamos. Cuando nos permitimos mirar con atención plena, y escuchar con escucha activa, algo se transforma : dejamos de proyectar nuestros miedos y expectativas y comenzamos a ver la humanidad compartida.
Este proceso de reconciliación y sanación no significa necesariamente mantener el vínculo con la otra persona, pero sí cerrar la historia en nuestro interior sin la carga emocional que nos ata al sufrimiento. Como suelo decir en mis clases y talleres: cerrar no es olvidar, es integrar. Es aceptar lo que fue, darle su lugar, aprender lo necesario y seguir adelante con el corazón en paz.
Mirar sin filtros es un acto de valentía. Es un desafío constante porque implica abandonar la comodidad de nuestras narrativas previas y abrirnos a la verdad de lo que es, sin distorsiones. Pero en esa verdad es donde reside la auténtica libertad.
Y vos, ¿qué ves cuando miras? ¿Te animas a mirar más allá? ✨
𝓜𝓪𝓻𝓲𝓼𝓮𝓵𝓪 𝓕𝓸𝓻𝓽𝓾𝓷𝔂 💎
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